lunes, 1 de diciembre de 2008

The cherry has been popped

Veamos...

Gracias a John por dejarme pasar.
Primer post de este tipo en mi vida. Sería correcto empezar presentándome, hacer algunas alusiones a lo que mi memoria guarda de mí mismo, intentar ganarme el nombre que tengo con algo de poesía. Sea leída o no. Creo que alguien dijo (si no lo dijo nadie, canté pri) que la poesía gana su peso, su fuerza inherente, sólo después de pasar largas noches enterradas en el fondo de un cajón, atada a cualquier marea. Lector, se lo advierto: su presencia convierte todo esto en una sátira de la escritura.
Volviendo, debería justificar primero, como dije, mi nombre. Así que, antes que nada, algo de historia:

Herákleitos ho Ephésios ( Ἡράκλειτος ὁ Ἐφέσιος en griego antiguo), apodado El oscuro de Éfeso, fue un filósofo y quizás poeta griego, nacido en la Jonia. Su apodo probablemente se deba a lo críptico de su escritura (por supuesto, lo hace más críptico que sólo se conserven ciento treinta fragmentos de su obra, el resto perdido con los siglos), o quizá justamente a lo que su escritura remitía: un mundo ambiguo, poco claro. No oscuro en cualidad de decadencia (entre otras cosas, Heráclito es un amante del mundo natural), sino en la medida en que se nos presenta poco claro y siempre cambiante, como cubierto de niebla.
Es en esta instancia del proceso de conocimiento, el momento de no-saber, cuando el filósofo tiene plena libertad para elegir su camino.
Heráclito dice: Yo me he buscado a mí mismo, y confía entonces en su intuición pura.

Esto que escribo no es lo que se suele decir sobre Heráclito. Lo que se dice es que se apoyaba en una primitiva cosmología milesia, elemental; que postulaba al fuego como elemento primordial del cosmos; y antes que nada, que encontraba el logos en el juego de los opuestos. En la paz encontraba guerra. En el combate entre luz y sobra, encontraba armonía.
Pero yo resalto ese otro elemento de Heráclito que no es el logos, ni la cosmología: la intuición.
Y ésa es la razón por la que me llamo a mí mismo De Éfeso: porque comparto el mismo origen que Heráclito. Una vez entendí que delante, detrás, alrededor mío hay niebla, incertidumbre... Me busco, y sin dudas me apoyo en la pura intuición.

Y eso es todo, sepan lectores quizá inexistentes que cada palabra que yo escribo, sea cual sea su lugar o medio, busca cumplir con ese objetivo primordial. Así que lo que ustedes lean (y estoy incluyendo a mi camarada John), serán los experimentos de un aprendiz de escritor buscando encontrar algo que no está ni acá ni allá, sino a través.

Saludos.

1 comentario:

m.a. dijo...

van derechito, poetas a cuatro manos, a mis paseos agendados, asequibles a quien visite y quien quiera acompañar.